Viña Gravonia: de lo “clásico” a lo “atemporal”

VIÑA GRAVONIA CRIANZA 2008

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es tondonia-logo-600x267.jpg

Es el tiempo el que pone a los grandes vinos y a aquellos quienes los crean en el sitio que les corresponde; y no los críticos o las tendencias aleatorias del mercado. Como decimos, el tiempo da o quita razones, y en este caso parece estar dándosela a la Bodega Lopez de Heredia y sus “clásicos blancos” de larga crianza, como el Viña Gravonia que hoy nos ocupa.

Rioja fue tierra de vinos blancos, y ahora, después de un destierro (¿injustificado?) durante décadas, hoy de nuevo, el mercado los reclama y aclama. Visionarios esos pocos (muy pocos) enólogos y bodegueros que supieron ver más allá del cortoplacismo generalizado, y valorar el tesoro que emergía de los adentros de sus tinas de madera. Tiempo de valor y coraje, como los nueve años que requirió este Viña Gravonia 2008 en su elaboración antes de salir al mercado, ajeno y a contracorriente de lo que fuera de las paredes de la bodega estaba sucediendo.

El nombre de Viña Gravonia procede de la AOC Graves, apelación francesa donde se elaboran los afamados Sauternes; vinos dulces que se producen a partir de uvas de las variedades sémillon, sauvignon blanc y muscadelle afectadas por la podredumbre noble (Chateau d,Yquem, por ejemplo, cuyo Chateau también sirvió de modelo e inspiración para la construcción arquitectónica de la Bodega de Lopez Heredia).

En un principio, la bodega procuró elaborar un vino similar a los dulces de Sauternes con las viñas de viura de la parcela Viña Zanconia; nombre con el que también se denominó al vino resultante. Pero la singularidad se abre camino en regiones con la categoría vitivinícola de La Rioja; donde su clima, su suelo, su orografía…etc., no podían sino marcar y moldear de forma irremediable las uvas que allí se cultivaban, y los vinos que a partir de éstas se producían. Paradójicamente, en un intento vano por repetir una fórmula, se abrió paso intempestivamente el sello de lo auténtico y lo singular; esto es lo que pasa cuando se le deja hacer a un terruño excepcional; gran inteligencia la del bodeguero por no llevarle la contraria. Finalmente, el pretendido vino dulce derivó en un vino blanco seco de larga crianza, y de la suma de Graves y Viña Zanconia, vino a denominarse Viña Gravonia, dando origen a un nuevo canón de elegancia y finura que muchas bodegas tienen como referencia en las elaboraciones de vinos blancos de guarda.

Ficha de cata:

  • Fecha de cata: 04 de enero de 2020 (se hicieron catas sucesivas para hacer seguimiento del vino una vez abierta la botella durante los días 5 y 6 de enero de 2020).
  • Marca: Viña Gravonia. 
  • Tipo de vino: vino blanco tranquilo fermentado en barrica a partir de uvas procedentes de viñedo convencional.
  • Bodega: Lopez de Heredia (Haro, La Rioja).
  • Añada: 2008 (calificada como muy buena en La Rioja).
  • Indicación geográfica: D.O. Ca. Rioja.
  • Variedad: 100 % Viura.
  • Presentación: botella de vidrio estilo bordelés de 0,75 l.
  • Tipo de cierre: corcho natural.
  • Grado: 12,5 º
  • Acidez Total: 5,0 g/l
  • Azúcares residuales: vino muy seco.
  • Producción: 13.100 botellas (hubo una gran bajada de producción pues hubo un tiempo en que el mercado no demandaba este tipo de vinos y se optó por injertar variedades tintas).
  • Edad del viñedo: 45 años
  • Superficie del viñedo: 24 ha
  • Suelo: Terrenos diversos que van desde aluviales hasta arcillo-calcáreos con presencia de gravas y cantos rodados.
  • Cosecha: Vendimia manual, racimo a racimo, que se transporta a bodega en comportas (recipientes de madera de chopo con forma de troncos de cono). La vendimia comenzó el 6 de octubre.
  • Vinificación: Una vez en bodega, la prensa rompe los granos para soltar el mosto. El mosto fermenta sin raspón ni hollejo en grandes tinas de roble de 60 hectolitros. El mosto fermenta en tinas de roble con más de 143 años de antigüedad. Las paredes de la tina, por su rugosidad, acumulan a lo largo de los años restos de tartratos y otros compuestos, formando un blindaje, una pantalla que constituye el hábitat perfecto para las levaduras que, en forma de esporas de resistencia, se conservan latentes de un año para otro. Esto permite conservar flora microbiana propia sin tener que recurrir a la siembra de levaduras industriales. Se realiza la fermentación maloláctica.
  • Crianza: 4 años en barrica, sometido a 2 trasiegos por año.
  • Tipo de barrica: Roble americano (tonelería propia).
  • Embotellado: Clarificado con claras de huevos frescos. Sin filtrar o flitración muy suave (gracias a la decantación producto de su larga crianza).
  • Maduración: 5 años en botella.
  • Descripción: Viñedos situados a 200 metros en línea recta del edificio de bodega, junto al río Ebro, a una altitud entre los 444 y los 472 metros.
  • Clima: Microclima de influencia atlántica.
  • Características de la añada: Año calificado oficialmente como MUY BUENO. Año que transcurre sin incidentes climatológicos graves, en ausencia de heladas primaverales pero marcado por las abundantes precipitaciones primaverales y posteriores a la vendimia, sin embargo un verano benigno y más seco favoreció el cuajado y la sanidad de las uvas lo que supuso la obtención de una cosecha no muy abundante pero de similar calidad que la del año anterior. La climatología fue excepcionalmente favorable durante toda la fase final del ciclo vegetativo, algo que siempre resulta decisivo para la calidad de la cosecha.
  • Consumo: Durante los próximos 10 años (2028) o incluso más si se conserva en óptimas condiciones.
  • Puntuaciones: 93 puntos Parker (añada 2008)
  • Precio: 20 euros.

Notas descriptivas:

  1. Fase visual: Color amarillo dorado. Tonos evolucionados producto de un proceso oxidativo. Muy limpio y brillante. Corcho natural de buena calidad y longitud adecuada para un largo periodo en botella.
  2. Fase olfativa: a copa parada, nariz en un inicio de baja intensidad (algo cerrado, normal si tenemos en cuenta sus siete años de botella). Poco a poco y ya en copa agitada se van abriendo paso sutiles notas procedentes de la crianza en barrica, aromas a sotobosque, cítricos (cáscara de naranja). También aparecen aromas especiados y minerales, así como los matices a frutos secos (almendra) propios de un proceso oxidativo.
  3. Fase gustativa: vino de entrada salina al que le sucede una verticalidad y frescura que le dotan de una gran bebebilidad. La salinidad y la frescura son los dos ejes sobre los que pivota a nivel gustativo la entrada y tramo medio, para poco a poco ir dejando paso en retronasal a las notas cítricas. Postgusto muy largo (contabilizado entre 1 y 2 minutos) en el que los cítricos (parecido al sabor que deja un caramelo de naranja cuando ya lo has terminado); para, de repente, ir abriéndose paso las notas procedentes de compuestos como el acetaldehído (frutos secos como almendras, algo de barniz).

Valoración: 7, 5/10.

Valoración de la crítica:

Vinos similares:

  • Viña Tondonia Reserva, Bodega López de Haro (54 € aprox. añada 2006)
  • Capellanía, Marqués de Murrieta (23 € aprox. añada 2014)
  • Remelluri Rioja Blanco, Remelluri (43 € aprox. añada 2016)
  • 5 V Blanco, Abel Mendoza (27 €aprox. añada 2018)
  • Valenciso blanco, Compañía bodeguera Valenciso (16 € aprox. añada 2018)

Conclusión:

Vino con una buena RCP , a pesar de su incremento de precio durante los últimos años, al haber aumentado la demanda y haber disminuido su producción. Es un vino de enorme clase a un precio no económico pero sí asequible, en comparación con otros muchos vinos de su mismo perfil que se encuentran en el mercado. Hay que considerar, además, que salen al mercado con una maduración de al menos cinco años en botella, cosa que no hace prácticamente ninguna bodega en España actualmente.

Nuestra valoración está un poco por debajo de otras valoraciones que se han encontrado; aún reconociendo que la asombrosa y unánime valoración positiva que despierta este vino entre los expertos no es casual. Seguramente, se efectuó la cata con expectativas muy altas a partir de las valoraciones y críticas que se conocían de este vino. También influye su incremento de precio de los últimos años pues, aunque sigue teniendo una gran RCP casi sin competencia en su segmento de mercado, ya se ha equilibrado un poco más acorde con la calidad que ofrece.

En un principio, se encontró una tenue intensidad aromática; pero luego se fue abriendo y ganando en intensidad y complejidad; y, sobre todo, tiene este vino una virtud destacable, y es que una vez abierto no sólo aguanta varios días en óptimo estado se consumo, sino que incluso al segundo o tercer día alcanza mayores cotas de expresividad.

Nos ha parecido un vino de enorme bebebilidad, por su frescura y mineralidad, y con un gran peso en la cata de los aromas terciarios que le dotan de gran complejidad y persistencia. Quizás, nos hubiera gustado encontrar algo más de notas primarias o de su crianza en barrica (sin olvidarnos de que es un vino con más de diez años de existencia): florales, frutales, membrillo, tostados, camomila, vainilla, caramelo…etc.; tal y como se indica en otras notas de cata que se han leído sobre este vino; en  nuestro caso, no aparecieron (quizás algo de frutas de hueso). Este 2008 se encuentra en un estado óptimo de consumo, pero su gran acidez nos permite inferir que aún tiene un gran recorrido en botella.

Un vino de gran elegancia y finura (no en vano ya se anuncia en su etiqueta que es un vino fino). Vino muy equilibrado y con una buena complejidad, que va aportando matices diferentes en cada fase de la cata. Poca presencia de aromas primarios o varietales (predominancia de aromas terciarios, aunque también se pueden apreciar algunas notas lácteas pues se realiza la fermentación maloláctica). La viura es una uva poco expresiva, aunque su gran acidez en regiones como La Rioja permite someterla a estas largas crianzas en donde en simbiosis con la barrica saca toda su elegancia y esplendor. 

Aunque consideramos el maridaje como un asunto muy propio de cada cual, a nosotros nos ha sugerido que puede combinar muy bien con mariscos (debido a su salinidad) así como con quesos y ahumados (debido a esas notas oxidativas parecidas a los vinos de Jerez o de Montilla-Moriles).

Como ya hemos mencionado, Viña Gravonia es un vino de los considerados como “clásicos”, un vino blanco de larga crianza que tuvieron mucho auge en La Rioja y que poco a poco se fueron dejando hacer por la falta de demanda en el mercado, el cual tenía puesto el foco de los “expertos” y “marketinianos” en el boom de los vinos blancos jóvenes y frutales, encontrando su punta de lanza en la DO Rueda; a modo de ejemplo sirva el caso de la bodega Marques de Riscal, que optó trasladar a esta denominación su elaboración de blancos.

Quizás sea la Bodega Lopez Heredia una nave nodriza donde el devenir de lo inmediato se desvanece y el tiempo se suspende, trascendiendo a éste para dejar su impronta, algo que sobrevive a la erosión de lo acontecido, dando paso a lo “atemporal”.

Lo clásico cómo antesala de lo eterno, pues en su acepción originaria clásico significa aquello que es “modelo o digno de imitación”, esto es, un canón que permanece; ahora el mercado, víctima de la inmediatez, le rinde pleitesía, o, como dice Maria José Lopez de Heredia, capitana de la nave: “quizás lo tradicional está de moda”…o quizás nunca dejó (debió dejar) de estarlo, pensamos nosotros.

Aquellos 90

Volvemos a las andadas, revolviendo sotanos, bodegas y desvanes en busca de viejas botellas de vino. En esta ocasión tratamos de buscar botellas de Rioja de los años 90 y como no, lo conseguimos.

Una cata comprometida y arriesgada por mi parte, dado que enfrentaba a 3 vinos elaborados por mi (2 en serio y uno de chirigota) con tres pesos pesados de la enología Riojana. Con 2 cojones, de valientes están los cementerios llenos.

20150605_202601

Vino 1) Marqués de Carrión Crianza 1998de Bodegas Marqués de Carrión (JGC).
Uno de mis vinos, que se sirvió en primer lugar por ser el más joven de la cuadrilla. Resulto con aromas a cuero con recuerdos de acidez volátil, maderas resinosas y anís. En boca cuerpo, sabroso y con alta acidez.

Vino 2) Casa Tejada 1995 de Sociedad de Pescadores de Secano.
Un vino trampa, elaborado con mi cuadrilla con métodos prehistóricos y a base de la racima que quedo en las viñas de Ausejo en 1995. Como se podía esperar de el, con poca capa y mucho brillo (que achaco a la acidez de la racima). Intenso, dulzón, membrillos. Algo sucio con chispas y polvora. En boca salado con poco cuerpo y acidez descompensada.

Vino 3) Marqués de Carrión Reserva 19995 de Bodegas Marqués de Carrión (JGC).
El tercero de mis vinos. Presento tonalidad elevada y aromas a lácteos, mantequilla, café y palomitas, algo picante. En boca mucho cuerpo astringencia, muy entero.

Vino 4) Marqués de Riscal Reserva 1994 de Bodegas Marqués de Riscal.
Con mucha capa y pasado en tonalidad. Aromás muy oxidados, ajerezado. Balsámicos, mentolados y alcanfor. Completo en boca, muy largo. Sensaciones de acidez, alcohol y cuerpo y tanino dulzón.

Vino 5) Igay Crianza 1995 de Bodegas Marqués de Murrieta.
Color caido. En nariz obscuro, sucio y muy reducido. Dulzón en boca perdura un roble muy suave.

Vino 6) Montereal Gran Reserva 1994  de Bodegas CVNE.
Mucha capa, alta tonalidad y mucho brillo. acusa reducción, con armas balsámicos, café y pimientos asados, algo picante. Con cuerpo, dulzón, especiado, complejo y muy largo. Deja muy buena impresión.

Como era esperable, todos estaban bastante evolucionados en color.

20150605_202622

Como es costumbre, los vinos se sirvieron ocultos y no fueron mostrados hasta finalizar la cata y las pertinentes votaciones.

Estos fueron los resultados:

aquellos 90

Bueno, unos resultados que me dejaron altamente satisfecho con mis 2 vinos en 2º y 3º puesto, por detrás de un Monterreal de CVNE y por delante de un IGAY y un Marqués de Riscal.

Mi pobre vino, elaborado con mis queridos amigos de la SOCIEDAD DE PESCADORES DE SECANO, como se podía esperar, se quedo el último; aunque para mi siempre será el mejor por las increíbles meriendas e inolvidables momentos que pasamos elaborándolo toda la cuadrilla.

Vuelta a los 80 ……. y más.

Vuelta a los 80 ……. y más.

Portapapeles-1

El miedo a los exámenes del primer trimestre ha hecho que nadie se lanzase a preparar la cata de este viernes, no obstante Alejandro ha descubierto la bodega secreta de su padre y en una noche tipo Pepe Carvallo, se lió a abrir botellas  de vino de la década de los 80, comprobando que muchas de ellas se encontraban en muy buen estado, por lo que nos propuso abrir unas cuantas más. A estas, se sumaron varias más del resto de compañeros y así preparamos nuestra particular expedición al pasado.

Portapapeles-2

Inicialmente para ir haciendo boca, realizamos una cata con 5 botellas del año 1985:

IMG_20141205_194305Viña Tondonia Reserva 1985

Se valoró de aroma punzante, marcada acidez y cuerpo escaso.

 

 

 

 

 

 

 

foto asociadaRioja Bordon Reserva 1985

se encontraron aromas a patata y pimientos asados, en boca destaco su cuerpo, su volumen y su equilibrio.

 

 

 

 

 

 

 

IMG_20141205_192414Viña Zaco Reserva 1985

Aromas a tierra húmeda, en boca resultó algo picante y metálico.

 

 

 

 

 

 

 

IMG_20141205_185228Viña Olagosa Reserva 1985

Conservaba el mejor color de toda la cata, aromas a tabaco y café. En boca mantenía cuerpo y acidez, resultando el más completo de todos ellos.

 

 

 

 

 

 

 

IMG_20141205_192936Cincel Gran Reserva 1985

Muy buen color, cerrado en nariz, mantenía cuerpo y acidez, mostrándose muy largo.

 

 

 

 

 

 

 

Tras catarlos obtuvimos las siguientes puntuaciones:

VINO BODEGAS AÑO CATEGORIA % Vol. Total Puntos Puntuación
1 Viña Tondonia López Heredia 1985 Reserva 12 29 1,90
2 Rioja Bordón Franco Españolas 1985 Reserva 12,5 51 3,40
3 Viña Zaco Bilbainas 1985 Reserva 11,5 42 2,80
4 Viña Olagosa Perica 1985 Reserva 12,5 63 4,20
5 Cincel Virgen del Valle 1985 Gran Reserva 12,5 41 2,70
 *Los vinos fueron puntuados de 1 a 5, sin repetir puntuación.
* La puntuación obtenida es la resultante de dividir la suma de las puntuaciones de cada uno de los vinos por el número de catadores participantes.

Resulta una curiosidad, que sea una bodega sencilla la que se lleve el gato al agua, frente a los pesos pesados con los que se enfrenta.

Una ya vez metidos en faena, nos fuimos a catar la siguiente tanda, esta vez compuesta por vinos de diferentes cosechas entre los años 1970 y 1987.

IMG_20141205_193011Marqués de Tomares Reserva 1987

Con aromas a café, cacao y balsámicos, resulto especiado en boca, con toques de pimienta, bastante cuerpo y muy largo.

 

 

 

 

 

 

 

IMG_20141205_194305Viña Tondonia Reserva 1987

Muy interesante en nariz, con muchos balsámicos, menta y humo. Muy largo en boca.

 

 

 

 

 

 

 

IMG_20141205_192613Marqués del Romeral Gran Reserva 1983

En nariz denotaba toques de manzana y acetaldehido. En boca , manifestó cuerpo y un largo final dulzón.

 

 

 

 

 

 

 

IMG_20141205_193836Muga Crianza 1982

Aromas a miel, en boca también dulzón, largo y con cuerpo.

 

 

 

 

 

 

 

IMG_20141205_185703IGAY Etiqueta Blanca Crianza 1973

El segundo mejor vino en cuanto a color se refiere, de aroma complejo y meloso, con cuerpo y largo en boca.

 

 

 

 

 

 

 

IMG_20141205_194125Imperial CVNE Gran Reserva 1970

Conservaba el mejor color de toda la cata. En nariz se comentaron aromas a caza y champiñón. Cuerpo en boca, si bien efímero.

 

 

 

 

 

 

 

Nuevamente, pasamos a catarlos y puntuarlos con el siguiente resultado:

VINO BODEGAS AÑO CATEGORIA % Vol. Total Puntos Puntuación
1 Marqués de Tomares Marqués de Tomares 1987 Reserva 12,5 29 2,20
2 Viña Tondonia López Heredia 1987 Reserva 12 42 3,23
3 Marqués del Romeral AGE 1983 Gran Reserva 12,5 32 2,50
4 Muga Muga 1982 Crianza 12,5 31 2,40
5 IGAY Etiqueta Blanca Marqués de Murrieta 1973 Crianza ¿? 49 3,80
6 Imperial CVNE 1970 Gran Reserva ¿? 48 3,70
 *Los vinos fueron puntuados de 1 a 6, sin repetir puntuación.
* La puntuación obtenida es la resultante de dividir la suma de las puntuaciones de cada uno de los vinos por el número de catadores participantes.

Cabe destacar que los vinos mas viejos, fueron los que mejor color conservaron y los ganadores de esta tanda de la cata.

Curioso resulta, que además estos 2 vinos, no tenían indicación de grado alcohólico, lo cual parece indicar que no existía obligatoriedad de indicarlo en la década de los 70.

Como colofón a la tarde y ya fuera de cata, para su mayor disfrute, nos permitimos el placer de descorchar un Marqués de Riscal Reserva 1964. Este me hizo una especial ilusión, dado que es el año en que aparecí por este mundo y he tenido que esperar 50 tacos a probar tan mítica cosecha. Como no podía ser otra forma, el vino demostró los valores de su quinta, haciéndonos pasar un grato momento.