Un Chardonnay con notas dulces que me hizo reflexionar sobre gustos y sabores.
El mundo del vino y sus peculiaridades a menudo causa debate en diversos círculos de conversación con tabúes y estereotipos. Por lo que el título que he seleccionado para mi publicación requiere de una pequeña explicación previa. Mi suegro tiene una pequeña bodega perteneciente a la D.O. Vinos de El Hierro, donde elabora vinos blancos y tintos con variedades de uva locales, de cepas cultivadas a pie franco. Por lo que su familia, y entre ellos mi maravillosa esposa, conocen perfectamente, el mundo del vino. Sin embargo, mi mujer aborrece el vino, no le gusta ni su olor, ni su aspecto, ni su sabor. Cosa que he comprobado varias veces. Con esta pequeña introducción puedo ahora pasar a hablar del vino que he elegido esta semana para comentar en el blog.



El pasado jueves en mi clase de cata y cultura vitivinícola estábamos catando varios vinos blancos, de diferentes lugares de España y el Mundo. El último vino que probamos fue Yellow Tail Chardonnay del 2022, un vino blanco afrutado australiano, con un precio de 8.95 € la botella y una graduación de 13 % vol. Aquí, haré un inciso para reconocer que uno no puede siempre recomendar los vinos que le gustan. Este vino, a priori, resulta interesante por los colores que exhibe, siendo amarillo dorado con reflejos verdes, límpido y brillante. En nariz, supone una explosión de frutas tropicales como mango, piña, maracuyá, melón, melocotón y además vainilla. En boca, a mí no me convenció, es untuoso, empalagoso, cremoso y deja una persistencia demasiado larga, para cuando lo que acabas de probar no te gusta. Sin embargo, y siendo justos, el vino carecía de aristas, no resaltaba ni la acidez, aunque quizá le faltaba para hacerlo más refrescante, ni los amargos, ni cualquier otro sabor, se trata de un vino redondo, destinado a un público joven, que se inicia en el mundo del vino.
Nada más oler y probar este vino mi cabeza me dijo “¡No me gusta!” y seguidamente “¡Dáselo a probar a Cris!” Con lo cual, al llegar mi mujer a casa, le pedí por favor, que probara el vino que tenía en el catavinos, pues necesitaba su opinión para escribir un trabajo. Nada más lo olió me dijo “¡Vaya huele a zumo de pera-piña!” nada desencaminado con la realidad, por cierto, y “¡qué color más bonito!” La verdad es que tiene buena presencia en la copa. Finalmente, lo probó y me dijo “¡baja muy bien!” Le pedí, que me describiera lo que sentía en la boca y me dijo que se deshacía en la boca, lo cual, está relacionado con la untuosidad que antes comentaba. Quizá, a la mayoría de los lectores del blog esta historia no les importe lo más mínimo, pero para mi significó la primera vez que puedo brindar con mi mujer, con una copa de vino. Por lo que, quisiera recomendar este vino blanco australiano, para aquellas personas que se están iniciando en la degustación de vinos o que simplemente no les resulta una bebida agradable. Podría ser un buen punto de partida.
¡Salud!
