El futuro de la los viticultores Riojanos , en la copa de Tim Atkin.
Ocurrió el pasado 16 de octubre en el IES La Laboral de Lardero, organizado por el Grado Superior de Vitivinicultura en su propia bodega, propiciando un interesante foro de debate entre Tim Ackins, antiguos y actuales estudiantes del ciclo, así como profesores y bodegueros de actualidad
¿Quién es Tim Atkin

Breve perfil de Tim Atkin
- Tim Atkin es un británico reconocido como Master of Wine (MW), lo que indica un nivel muy alto de conocimiento técnico en vino.
- Combina su labor como catador, escritor y prescriptor en el mundo del vino, con informes muy completos sobre regiones vinícolas. Por ejemplo, publica cada año el “Rioja Special Report” sobre la región de DOCa Rioja (España).
- Su metodología no sólo evalúa el vino en la copa, sino que también otorga gran importancia al viñedo, al origen, a la viticultura, al terroir y a cómo se elabora.
- Su influencia es notable en la región riojana: por ejemplo, se señala que Rioja en sus informes ha superado récords de puntuación asignados por Atkin.
“Duelo en Lardero: contra los 9 magníficos”
No todos los días tiene uno el honor (y el vértigo) de enfrentarse a sus antiguos alumnos convertidos en los nuevos Viticultores de Rioja. El otro día, en el IES La Laboral, Tim Atkin nos prestó la excusa perfecta para reunirnos en un duelo amistoso: los nueve magníficos frente a sus viejos profesores, y un aula llena de futuros viticultores como testigos.
No hubo pistolas ni caballos, pero sí muchas verdades, risas, y alguna que otra bala en forma de reflexión sobre el presente y el futuro del vino en Rioja. Cada uno de ellos, con su estilo y su proyecto, vino a recordar que el vino —como la enseñanza— se alimenta de tiempo, de pasión y de ese punto de rebeldía que hace que las cosas crezcan vivas.

Álvaro Loza es un joven viticultor riojano perteneciente a esa generación que “revive” viñas antiguas. Cultiva los viñedos de su abuelo, en Haro y Labastida, con total compromiso con el terroir: suelos calcáreos, bajos rendimientos, elaboración artesanal.
Su vino “Álvaro Loza” y también “Contacto” reflejan ese espíritu de mínima intervención y viñas singulares.

Víctor Ausejo es otro de los que apuesta por lo minoritario. En Alberite (Valle del Iregua, Rioja Oriental) su “micro-bodega” crea monovarietales de variedades menos habituales en Rioja (garnacha blanca, garnacha tinta, mazuelo) con una filosofía de intervención mínima y respeto al viñedo. El alumno que demuestra que los nuestros pueden estar por delante.
Lo más importante, todo ello a ritmo de buen Rock and Roll.

Eduardo Eguren es la quinta generación de la familia Eguren (que ya se conoce en el mundo del vino). Con su proyecto Cuentaviñas en San Vicente de la Sonsierra, desarrolla vinos de viñas antiguas (tempranillo, viura, malvasía, calagraño) con mirada personal.

Cristofer Ruiz pertenece al grupo de “nuevos vignerons” en Rioja con proyecto propio (Sístole) — de los que buscan dar voz al viñedo más que al marketing. El alumno que ahora marca su propio compás. Tim Atkin «Habló de una maturana bien hecha, algo que le gustó y le sorprendió a la vez»

Ricardo Fernández es el alma de la bodega Abeica, joven que ya está recibiendo elogios: su “Mazuelo de Larrumbe” fue destacado por Tim Atkin.
Siendo conocido en otros ambientes como DJ Richi, somete a sus vinos a elevada presión musical.

Ėrika Dubaele aparece como participante junto con su pareja, en el proyecto de la bodega Miguel Merino desde 2016.
Miguel Merino es un proyecto familiar en Briones (Rioja Alta). Fundada por su padre, desde hace unos años ahora ellos dirigen la bodega y están al frente del viñedo y la elaboración en Briones; centrada en viñas viejas, técnica tradicional y suelos diversos.

Israel Eguiluz representa la nueva generación al frente de Bodegas y Viñedos Eguíluz en Ábalos. Ingeniero industrial de formación, volvió al viñedo familiar y apuesta por vinos auténticos que reflejan el terroir de La Sonsierra.
Podriamos decir que se trata de un desertor del arado que ha vuelto al surco.

Neftalí Galilea, su nombre tiene sus raíces en hebreo, derivado específicamente del término bíblico Naphtalí, que se traduce como «mi lucha» o «mi contienda».
Vino al ciclo dispuesto ha hacer buen vino de sus viñedos de Ribafrecha y ya lo esta haciendo.
Cuando Rioja se mira en el espejo de Tim Atkin
Hay visitas que pesan más que una firma o una cata. La de Tim Atkin al IES La Laboral fue una de ellas. No vino a poner notas ni a dictar sentencia, sino a tender puentes: entre generaciones, entre maneras de entender el vino, entre el aula y la viña.
Su presencia, con la autoridad tranquila de quien ha recorrido el mundo copa en mano, sirvió para recordarnos que Rioja sigue siendo una región viva, en movimiento, capaz de emocionarse con su propio futuro. Que no todo está dicho, y que cada nueva añada —y cada nueva promoción— tiene algo que aportar a la historia común.
Atkin lo ha repetido muchas veces: “Rioja produce mayor variedad de vinos de calidad que cualquier otra región del mundo.” Y no lo dice cualquiera. Lo dice alguien que conoce los suelos, los climas y las almas del vino con una perspectiva global. Que esa tarde en Lardero se cruzaran productores consolidados, jóvenes vignerons y estudiantes atentos no fue casualidad: fue una declaración de intenciones.

La enseñanza y la viticultura comparten la misma lógica: paciencia, riesgo, y la certeza de que lo importante no se ve de inmediato. Lo que germina en un aula —como en una viña— florece años después, en proyectos que respiran autenticidad y respeto por la tierra. Los nueve magníficos que compartieron mesa y palabra con su antiguo profesor son prueba de ello: gente que ha hecho de su pasión una forma de vida, y que hoy representa la nueva Rioja, más diversa, más honesta, más suya.
El encuentro con Tim Atkin no fue solo una jornada memorable; fue una metáfora. Rioja, mirándose en ese espejo británico, descubrió que su mayor fortaleza está precisamente en su pluralidad, en su gente, y en esa mezcla de tradición y curiosidad que la mantiene joven.
Quizá ese sea el secreto: seguir aprendiendo. Porque mientras haya quien enseñe, quien escuche y quien se atreva a hacer vino con alma, Rioja seguirá siendo lo que siempre fue: una tierra que no envejece, solo madura.
La interacción con figuras como Tim Atkin refuerza la idea de que la viticultura en Rioja está en constante evolución. Este diálogo entre generaciones permite que la tradición se enriquezca con nuevas perspectivas, generando un caldo de cultivo propicio para la innovación. Cada vino producido es un reflejo de esta sinergia, donde la experiencia se encuentra con la audacia. Así, Rioja no solo preserva su herencia, sino que también se proyecta hacia un futuro vibrante y lleno de posibilidades.
