Qué inquietud publicar por primera vez…y qué orgullo hacerlo con este descubrimiento de mi tierra… ahí vamos…. «S de Garnacha, Pago de Aylés»…

Un “ Pago” es una zona geográfica  con características climáticas, ambientales y de suelo diferenciadas con las tierras que lo rodean.   Este viñedo tiene un clima continental con inviernos fríos y largos, veranos cálidos y cortos y con una diferencia notable de temperatura entre el día y la noche. Las lluvias son escasas. Además, está abierto al cierzo y protegido de los vientos cálidos, provocando ciclos vegetativos tardíos y maduraciones más lentas.

Las tierras ocupan 47 hectáreas y son muy antiguas, arcillosas, calcáreas y calizas, por tanto, muy frías, siendo positiva su capacidad de retención hídrica.

Esta finca está ubicada cerca de la ciudad de Zaragoza, en Mezalocha, al noroeste de España, a 600 metros de altitud, orientación norte-sur.

Forma parte de un proyecto vitivinícola de la familia Ramón Reula que arrancó en los 80, culminando la reunificación de distintas propiedades que, desde la Edad Media,  pertenecían a la Finca Aylés, administrada por monjes cistercienses, pasando en el siglo XIII a pertenecer a la nobleza.

Actualmente desarrollan proyectos de agricultura sostenible, tienen catalogación de ecológicos desde 2020  y está implementada la vendimia nocturna.  

Por último,  mencionar que sus vinos reciben el nombre de cada una de las letras que conforman el nombre del Pago.  El vino que he catado se denomina “ S de Garnacha”.

Así  relatan sus creadores a S de Garnacha …” color rojo rubí, poco cubierto. Nariz con aromas a moras, frambuesas, lavanda y hierbas mediterráneas. De cuerpo medio, la boca está marcada por el frescor, una firme estructura y final largo y sedoso. Una garnacha sutil con pureza y mineralidad”.

Descripción.

100% Garnacha.

Fermentación maloláctica en Roble Americano  (10%) y Francés ( 90%). Crianza: 12  meses.

Contiene sulfitos.

Temperatura de servicio: 13-17º.

Consejos de maridaje.

Muy recomendable con carnes rojas, quesos curados y caza.

Premios y reconocimientos.

  • Guía Peñín. 90 puntos. 2015, 2016. 91 puntos en 2018.
  • James Suckling. 2018. 88 puntos.

Y ahora… mi cata, personal y de aprendizaje. Una experiencia más en mi recorrido vital y que disfruto cada día.

1º. EXAMEN VISUAL

Superficie del líquido brillante y limpia.

Color rojo rubí intenso.

Aspecto cristalino, brillante y límpido.

2º EXAMEN OLFATIVO

Primera impresión, muy agradable.

Intensidad suficiente.

Calidad: muy fino, distinguido.

Carácter maderizado, duración media.

No hay olores anormales.

3º EXAMEN GUSTATIVO

Primera impresión, atractivo.

Seco, mineral, aterciopelado, con lágrima evidente en la copa.

Potencia alcohólica con sensación poderosa.

Es redondo, equilibrado en taninos, atractivo.

Terruño acusado. Vino complejo y directo. 

Persistencia del gusto media.

Es conforme al tipo de vino.

Conclusión de la cata: Sus características organolépticas hacen que sea un vino muy agradable, que persiste en boca, se disfruta en cada sorbo,  muy apetecible para tomar con carnes rojas, caza, embutidos y quesos curados.. y con lo que queráis, vino para disfrutar.

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