Hablar de vinos blancos de Ribeiro es hablar de Treixadura principalmente, que se mezclan en muchas ocasiones con variedades como el albariño, la godello o la loureira.
Blancos con acidez media alta, volumen y cierta salinidad…vinos que últimamente sorprenden por su complejidad y frescura.
Hoy hablo del proyecto Ailalá, que se definen así mismos como vinos emocionantes y divertidos. Vinos que cuentan historia, que vuelve a dar valor a una zona siempre a la sombra del famoso albariño de Galicia.
Ya su nombre nos evoca fiesta y alegría (Ailalá), proyecto pequeño que surge por la unión de una enóloga Inma Pazos, el sumiller Miguel Montoto y Coto Gomariz.

Es mi primera intrusión en un blog de vino, pero espero que no sea la última!!!
Voy a comenzar por el que para mí es el mejor de sus vinos Ailalá Treixadura 2022

Sirvo el vino a una temperatura de 6-8 grados Cº, perfecto para su descorche en una
tarde de enero en Canarias, soleada y junto al mar. Deslizo el vino en una copa
Borgoña Riedel y dejo reposar el corcho (Amorín), sin defecto, correcto.
A simple vista, copa parada observo su color amarillo con notas doradas, brillante,
limpio que insista a ser tomado. Sin agitar la copa ya me llegan las primeras notas a mi
nariz, se denota frescura, alegría y armonía. Inclino la copa aun sin agitar y me
transporta a los campos de primavera con las flores blancas de albaricoque, la
elegancia y la pulcritud de la limpidez en aromas, entonces…agito la copa y se suceden
en mí un torrente de aromas, recuerdos y notas… donde la pera verde me recuerda a
esos bocados frescos del verano… el aroma a piel de naranja… el cítrico de pomelo te
siguen llevando al verano…a las tardes frescas… el ligero aroma a yogur de limón…
aromas secundarios… Sigo buscando en ese gran bául que es la copa y encuentro
hinojo, ese verde limpio que aporta frescor y que me sugieren una boca ácida y llena
de matices. Todos aromas primarios donde la variedad está llevada a su máximo
esplendor…y es ahí, en ese momento cuando doy un pequeño sorbo… dejando que
pase por cada rincón de mi boca… detectando la alegría de esos aromas que se
transforman y me acompañan en sabores… ese toque salino…simplemente perfecto…
esa acidez que eleva esa alegría que ya notaba en nariz… una boca amplia…un
recuerdo intenso…un apetecible segundo sorbo… donde me llegan ligeras notas a
albaricoque… curioso vino… notas a clavo…a simple vista simple, pero con una
complejidad aromática sólo con la treixadura… complejo verdad? Vino con mucho
cuerpo y con volumen… que persiste en la boca y da paso a otro trago.
nunc est bibendum!!
Lorelay de Armas
