Guigal Côtes du Rhône, un ameno y elegante viaje por el Ródano

La grandeza del Ródano: geografía y envidias varias

Me encanta la geografía. Amo las montañas y adoro los ríos: conocer su lugar de nacimiento, sus principales afluentes, dónde desembocan, las ciudades por dónde discurren… Hace un par de años, en un viaje a Lyon, mientras contemplaba el punto donde se juntan los ríos Saona y Ródano (Rhône en francés), me di cuenta de que el Ródano es uno de los grandes ríos de Europa. Este último verano lo he vuelto a comprobar en Avignon y en Arlés. Y así empezó mi particular idilio con este grandioso curso de agua, un río que por longitud, caudal y por otras muchas características, se asemeja bastante a mi querido río Ebro, sin menospreciar al Duero o Douro.

Muchos ríos tienen la virtud y paciencia de erosionar paisajes, fertilizar y regar tierras de cultivo, y por qué no decirlo, de forjar el carácter de los pueblos y gentes que habitan en sus orillas. Pero si algo caracteriza a los tres ríos mencionados, y en especial al Ródano, es su indisoluble relación con el mundo del vino. Este río vertebra tierras, cuencas y valles en los que se suceden viñedos, variedades de uva, tipos de vinos e infinidad de AOCs. El Ródano es un río que evoca cultura del vino, algo muy francés por otra parte. No digo que el Ebro o el Duero no hagan lo propio, pero en el caso cercano del Ebro, tengo la sensación de que la grandeza y la influencia del Ebro, como río, se diluye en diferentes DOCs y provincias, a excepción de la DOCa Rioja, que sí se aferra a ese apego especial por el antiguo río Iber.

Analogías y diferencias al margen, envidio la forma en la que el winelover medio es capaz de “partir” la cuenca hidrográfica del Ródano claramente en dos (tomándonos la licencia de obviar al Ródano medio): Ródano norte, donde reina la syrah; y Ródano sur, donde se impone la garnacha con aportes variopintos de syrah, mourvèdre (monastrell), carignan (cariñena) y otras variedades tintas. A partir de esa división inicial, más allá de lo que evoca la etiqueta global Côtes du Rhône, me alucina lo fácil y rápido que la gente aficionada al vino ubica y asocia AOCs y regiones míticas como Côte Rotie, Tavel, Rasteau, Crôzes-Hermitage o Châteneauf du Pape… al río Ródano. Hay pocos binomios “tierra de vinos – río” que sean tan conocidos a nivel global como el Ródano y que funcionen tan bien como pareja de baile. Es un caso a estudiar. Insisto: Qué envidia. Qué cultura. Qué patrimonio. Qué gran río. Qué grandes vinos.

Fuente de la imagen: Guiadevinos.wein.plus

Cata de E. Guigal Côtes du Rhône tinto 2021

Una vez situados, pasemos a hablar del vino en cuestión, que con tanto romanticismo geográfico y envidias varias, me he ido por los cerros de Úbeda del Ródano.

Guigal es una de esas grandes casas y domaines que la mente winelover asocia sin fisuras al Ródano. Nace originariamente en la zona de Côte Rotie, pero no han dudado en viajar aguas abajo para explorar otros terroirs interesantes bañados por este río.

Y así, en ese discurrir mental hacia la calidez del Mediterráneo se llega hasta la gama de vinos más asequibles de Guigal, por ejemplo, este E. Guigal Côtes du Rhône tinto del 2021.

Un vino de larga tirada (más de 4 millones de botellas), que sale bajo la AOC Côtes du Rhône, y que se puede encontrar en diferentes ecommerce de vino de Internet a un precio que oscila en el rango 9-12 €. Elaborado con un coupage de 3 variedades de uvas (60% syrah, 35% garnacha y 5% de monastrell), tiene 14,5% de alcohol y se cría durante más de un año en fudres de roble usados.

A nivel visual, es un vino de color rojo oscuro, profundo, con ribete algo más rubí. Llama la atención su tonalidad tan oscura e intensa, acompañada de una impecable limpidez. Es un vino de color muy oscuro que brilla como pocos. Lágrima bastante densa y pronunciada en copa, lo que ya presagia notable grado de alcohol y calidez.

En nariz se percibe fruta más negra que roja, madura, con algunos toques especiados.

En boca, sigue dominando una fruta negra que en algunos momentos tiende a compotarse. Hay mucha extracción y concentración. Es un vino con cierto volumen, peso y calidez, probablemente por el aporte de la garnacha y de la monastrell. Tiene potencia y estructura, pero al mismo tiempo, hay frescura, supongo que debido a la syrah. La crianza en madera no es nada agresiva, acompaña y ensambla a la perfección, sin perder la frescura de la fruta. Vino muy redondo, equilibrado, de tanino muy pulido.

Por momentos, por su carnosidad y sedosidad en boca es un vino que se puede asemejar al estilo de vinos de Châteneauf du Pape. La diferencia está en que no empalaga o embriaga con fruta compotada, y ahí, en ese último suspiro, hacen acto de presencia la frescura y la fluidez, características en las que es probable que tenga mucho que ver la syrah y la elegante impronta norteña de esta conocida bodega. La potencia y el descaro de las uvas del sur conjugada a la perfección con la frescura y el savoir faire del norte. Este vino tiene alma mediterránea bien “domada” aguas arriba, o dándole la vuelta a la tortilla, es la elegancia del norte combinada con la alegría y energía del sur.

En cualquier caso, seda fresca del Ródano, un vino asequible con el que viajar mentalmente a través de uno de los grandes ríos y regiones vitivinícolas de Europa. Del mundo. C’est la vie… dans le Rhône.

PD: Sirva este post como acicate para aprender -un poco- de los vecinos y ponernos las pilas, valorar más, todo lo que nos dan nuestros ríos, en especial el río Ebro.


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