Siempre que viajo, fuera o dentro del propio país, intento probar diferentes vinos, a poder ser de bodegas pequeñas, familiares o con una forma de trabajar el viñedo lo más respetuosa posible con la propia tierra y el entorno. En una de estas pequeñas escapadas me encontré con BODEGAS CORISCA que cultiva en ecológico, tal y como se hacía antes, pero aquello era falta de medios, y lo de ahora es otro cantar. Realmente me sorprendió su vino y lo que le rodeaba, así que para no perder la costumbre y después de probarlo en un entorno perfecto en aquel momento, eché unas cajas de vino al maletero del coche. Se trataba de dos añadas diferentes, una de 2018 y otra de 2019. Pasados casi dos años de aquello, he decidido basar mi cata en la última botella del 2018 que me quedaba “olvidada” al fondo de la cava, la cual me sorprendió al verla pensando que ya se había bebido y a su vez me trastocó ese buen recuerdo que tenía porque el paso del tiempo no la había hecho justicia.

CARACTERÍSTICAS VINO

  • Tipo de vino: blanco monovarietal
  • Uva: albariño ecológico
  • Origen: finca Malladoura y Corisca
  • Suelo: granítico y cantos redondos
  • Sistema de conducción: parra y espaldera
  • Antigüedad plantas: 10-40 años
  • Rendimiento: 4000 kg/ha
  • Crianza: crianza en lías durante 3 meses

CATA

Me dispongo a catar, esta vez con algún conocimiento más, un vino blanco ecológico Albariño de Bodegas Corisca que a mediados del 2021, la añada de 2018 estaba muy buena, mejor que la añada del 2019 en aquel momento, y ahora comprobaré que ha hecho el paso del tiempo con este vino.

– Descorche:

Observamos un corcho natural muy poco empapado, en una botella tipo Borgoña sencilla, de poco peso y con una vitola que tapa el corcho y el hueco entre el vino. Etiqueta sencilla para la complicidad que conlleva la elaboración de un vino ecológico.

– Fase visual:

Color amarillo oscuro, brillante y transparente, con intensidad de capa media.

– Fase olfativa:

En nariz a copa parada toques de plátano maduro con una baja intensidad. Después de agitarlo tímidamente se pueden apreciar aromas frutales ciertamente alcohólicos a limón y manzana verde. Densidad de lágrima media.

– Fase gustativa:

En boca densidad media, con una sensación alcohólica que perdura,  con un toque final a corcho. Acidez persistente y una primera sensación amarga.

Pasado un tiempo, con el vino más oxigenado y mayor temperatura, aparece de nuevo la manzana verde, pero esta vez más duradera, al igual que el amargor en la lengua.

– Copa vacía:

Aprecio un olor ácido que desaparece rápidamente, haciéndose inexistente cualquier aroma que hubiera habido anteriormente.

– Conclusión:

Dentro de los vinos Albariño que he bebido sigue siendo unos de los que más me gusta, aunque esta vez el amargor se ha impuesto a la acidez característica de estos vinos, y a mi parecer el paso del tiempo no le ha hecho justicia. Los tres meses de crianza sobre lías y el trabajo realizado por su autora, espero que siga notándose en cada botella.

Tuve la oportunidad de visitar Bodega Corisca en 2021, su historia y el trabajo en ecológico de sus viñedos plasman su reflejo en cada botella. Como punto en contra el precio actual, se nota mucho la subida. Me parece caro pagar 17€ por una botella con toda la oferta existente, pero por otro lado el trabajo realizado bien lo merece. Difícil decisión.

Como conclusión me quedo satisfecho en general y seguramente volveré a comprar, pero menos botellas, ya que aun estando las botellas guardadas en una cava y en optimas condiciones, no es un vino duradero en el tiempo.