
Hoy quiero compartir la experiencia de catar Stelvio, un vino de Bodegas Mazuela que cautiva por su equilibrio entre frescura y complejidad.
Stelvio recorre diferentes matices desde el descorche al último sorbo, reflejando el cuidado y detalle de su elaboración.
En esta entrada quiero compartir mi experiencia y reflexionar sobre todo esto y las diferentes emociones que, sin duda, transmite.
Este vino, acogido a la D.O.Ca Rioja, nace de viñedos seleccionados con mimo, realizando una cuidada vendimia manual para garantizar una maduración óptima, este es el primer indicio de respeto que esta bodega otorga a la materia prima, en este caso, uva de la variedad tempranillo.
La fermentación se realiza en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada, lo que nos va a garantizar que esos aromas primarios lleguen intactos a nuestra copa. Además, su crianza en barricas de roble francés le aporta unas sutiles notas tostadas que se integran en el conjunto.
Se puede decir que su equilibrio entre el protagonismo de la fruta y los matices a madera es su mayor logro.
Fase Olfativa, Un Viaje a través de los Aromas
Lo primero que descubrimos al acercar la copa a la nariz es una combinación a frutas rojas como cerezas, moras, ciruelas pero en un segundo plano notamos aromas especiados a pimienta y regaliz que nos aporta profundidad.
Para concluir, no nos podemos olvidar de una ligera fragancia tostada proveniente de su paso por barrica.
Fase Visual, El Arte en el Color
Resulta imposible no quedar cautivado ante la primera impresión que nos deja Stelvio a la vista.
Su color rojo rubí, profundo y brillante con reflejos violáceos sugiere profundidad y estructura.
Al agitar la copa, observamos con claridad cómo descienden las lágrimas dejando entrever un buen cuerpo.
Fase Gustativa, Complejidad en el Paladar
Al primer sorbo nos encontramos con un vino redondo y equilibrado que enseguida muestra su carácter.
Goza de una acidez muy bien integrada que aporta frescura sin restar profundidad.
El paladar nos confirma lo percibido en nariz, sabores a fruta madura con toques de regaliz, algo característico de esta variedad de uva.
Los taninos redondos y suaves proporcionan estructura sin ser agresivos. El final es persistente, con un retrogusto especiado, dejando una sensación agradable y cálida.
Conclusión, Un Vino para Compartir
Stelvio es más que un vino, su equilibrio entre frescura y complejidad lo hace perfecto para acompañar carnes asadas y quesos curados.
Si buscas un tinto que combine carácter, elegancia y una excelente relación calidad-precio, Stelvio es tu mejor opción. Seguro que no se arrepentirán.

