BODEGA “ZARATE” / VINO: “FONTECÓN ROSÉ”

He de reconocer que ya había tenido contacto anteriormente con esta bodega y tenía referencias del enólogo, quizás esto me haya influenciado en mis valoraciones y en la expectativa que me había creado del vino. Ya que mis experiencias anteriores, con los vinos probados, habían sido súper satisfactorias.

Desde hace ya tiempo, creo que la bodega y el enólogo de la misma, son un referente en la elaboración de vinos en Galicia y más concretamente en las Rias Baixas.

Han sabido juntar y ensamblar a la perfección tradición, respeto por el medio y conocimiento para elaborar unos vinos de gran calidad.

Sus albariños, de verdad, que reflejan a la perfección lo que actualmente se denomina “Terrior – Terruño” impregnándoles de una personalidad muy particular. No te dejan indiferente.

Lo mismo me ha pasado con el Fontecón, este Rosé que desde luego no te deja indiferente. Toda una sorpresa, me ha hecho disfrutar muchisimo de la cata, de hecho casi no han quedado un par de copas en la botella, que fijo mañana desaparecerán.

Bodega:

Zarate es una propiedad familiar de viñedos en un antiguo pazo del siglo XV que se encuentra en MEAÑO, en el valle de Salnes, dentro de la D.O. Rias Baixas en el corazón de Galicia.

La familia Zárate lleva 7 generaciones cuidando y protegiendo sus propios viñedos, muchos de ellos centenarios. Son más de 400 años de historia y tradición apegados a una tierra que se expresa a través de sus vinos.

La tradición Zárate comienza en 1707 con Diego Zárate y Murga, Primer Marqués de Montesacro por Decreto de Felipe V. Hoy la familia continúa al frente de los viñedos familiares, muchos de ellos centenarios, con los que elaboran vinos naturales, fieles a la tierra y expresión viva de Galicia.

Desde mediados del siglo XX, Zárate es pionera en la elaboración del vino Albariño tal y como se conoce hoy en día.

“Bodega Zarate”

Enólogo:

Eulogio Pomares es uno de los grandes nombres de la vitivinicultura gallega. Su trayectoria está ligada al albariño como enólogo y viticultor desde una visión pionera, innovadora y fiel a su tradición familiar.

Está considerado como uno de los precursores de una viticultura amable con el medio ambiente y de la internacionalización de los vinos gallegos. Pero su amplio conocimiento de la tierra y el viñedo y una personalidad alejada de lo convencional.

Desde el año 2000, es enólogo viticultor de la bodega aportando nuevas técnicas basadas en el máximo respeto al medio ambiente y procesos de cuidados del viñedo completamente naturales.

Filosofía de trabajo y elaboración:

“Galicia es una tierra donde la naturaleza se muestra sin límites. La intención es que al menos parte de esa exuberancia natural se transmita en los vinos”

Viñedo de la bodega:

La propiedad cultiva es de 6,54 Has que se reparten en 11 parcelas en las parroquias de Sisán y Padrenda. Estas dos parroquias del Valle del Salnés son reputadas por sus terrenos pobres y soleados y son considerados la cuna del Albariño.

La media de edad del viñedo es de unos 30 años. Sobre las cepas de pie franco más antiguas se realiza una selección masal con la que se desarrollan las nuevas plantaciones.

Trabajo en la tierra:

En el cuidado del viñedo se realiza una viticultura respetuosa con el medio ambiente. Desde el año 1.994 todas las parcelas están en No-Laboreo con cubierta natural permanente y no se usan herbicidas ni abonados con nutrientes de síntesis química. En la campaña 2006 lograron la certificación de Producción Integrada.

VINO: FONTECÓN ROSÉ

  • Graduación alcohólica: 11,5 %
  • Producción anual: 1.500 botellas

Variedades de las uvas:

Se trata de un vino que ha sido elaborado con las variedades tintas del “VAL DO SALNÉS”, Tinto, Espadeiro y Albariño.

Viñedo:

Del mismo nombre “Fontecón”, propiedad de la bodega y replantado en espaldera en Padrenda, Meaño. 15 años, Densidad por HA: 2.400 cepas. Conducción del viñedo: Espaldera. Altura del viñedo sobre el mar: 50 m

Suelo:

Granítico, pero tiene un ligero % de arcilla roja, a nivel local se denomina Castel.

Elaboración:

La vendimia se realiza manualmente y en la parcela se realiza selección de uva. Las uvas de Caiño Tinto y Albariño se despalillan y se maceran en frío durante 3 horas, el mosto obtenido por sangrado fermenta en un depósito de acero y permanece sobre las finas durante 3 meses.

Por otra parte, los racimos enteros de Espadeiro se prensan y el mosto obtenido fermenta en una barrica de roble francés y permanece también 3 meses sobre lías. Finalmente se ensamblan los dos vinos.

NOTAS DE CATA:

Es un vino limpio, de color rojo brillante con algún toque anaranjado en el corazón y en el que se aprecian tonos azulados o violáceos en el ribete o menisco.

En nariz destaca su intensidad aromática siendo media tirando a alta, donde se detectan aromas de frutos rojos del tipo fresa, pero no muy dulce, con toques cítricos o quizás de alguna fruta de tipo melocotón o albaricoque, todo ello también dejando detectar aromas florales, lo que hace que en su conjunto tenga cierta complejidad, recordando si se permite a los Champanges. En conjunto genera una sensación muy agradable e intensa en nariz

En boca es un vino ligero y muy fresco, donde se marca la acidez, siendo esta nada punzante y estando bien integrada. Se detecta algo de carbónico lo que trasmite un ligero cosquilleo en boca, que se pierde muy rápidamente.  En la mitad de la boca trasmite una sensación sedosa que lo redondea bastante. Tiene intensidad y persistencia en boca manteniendo las sensaciones y los aromas en durante un periodo largo de tiempo.

Es un vino muy gustoso en el que no se aprecian defectos.

Conclusiones:

En mi opinión es un vino en el que no se detectan desequilibrios en ninguna fase de la cata, y que según se avanza en la misma, te va entusiasmando porque te lo encuentras acorde con la expectativa que te estas creando.

Es un vino ligero debido a que tiene una graduación alcohólica baja, siendo de 11,5% alejado de las tendencias de estos últimos años. Transmite frescura, pero con intensidad y complejidad, que invita a beber y que en condiciones de calor estoy seguro que abriría una segunda botella, si es que estoy en compañía.

A pesar de su nivel de acidez esta no resulta agresiva posiblemente por el trabajo con las lías, que también le aporta esa sensación de untuosidad. En alguna de las reseñas también he leído, que hace parcialmente fermentación malolactica en una de las uvas del coupage lo que supongo que también influye en que la sensación de la acidez en boca sea más suave.

Como conclusión final, he disfrutado mucho de la cata y del vino.

Con la intención de aligerar un poco esta crítica tan positiva, diría que se me genera la duda de si en el proceso de elaboración, el vino ha sido trabajado (tratado) en busca de todas estas cualidades, o si parte del resultado final es también atribuible a la espontaneidad que genera el factor climático en el devenir de cada añada y de las variedades de uva.